Me atrapa. Me seduce. Me cautiva...
El fuego, en su incesante y sensual baile, genera en mi mi un gran estado de paz. La tremenda energía que desprende en forma de calor golpea mi cara y tensa mi piel, produciendo una curiosa sensación, en la que el placer parece poder al dolor y al miedo a quemarse.
Me impresiona el viento que se genera por el desplazamiento del aire, que se calienta y sube y me pierdo de nuevo en las lenguas de fuego que se desprenden como jirones y en las chispas que ascienden y desaparecen.
Y ahí me quedo, mírandolo sin poder apartar la vista, casi sin parpadear...








3 comments:
Vigila lo que dices que a la mínima te tachan de pirómano :-D
Molan las fotos con ese negruzco de la noche.
Yo adoro el fuego, sobre todo ese ruidito que hace tan meloso jejejeje
bonito texto y bonitas fotos ;)
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