Después de un partido amistoso de rugby y a medio superar una gripe... y cuando has dormido 4 horas y no te encuentras muy bien... sin lugar a dudas no se debe bucear. Pero si tenéis la suerte de encontraros con la suficiente fuerza para hacerlo puede que entonces también el gran azul os haga como a mi y os sane de todos los males, físicos y mentales, durante los 60 minutos que duró la inmersión.
1 hora de paz absoluta, de no sentir dolor por los golpes, ni malestar gripal, ni pensar en los problemas cotidianos... simplemente disfrutar de paredes de gorgonias, nudibranquios, peces de mil formas y colores,... Como siempre, una compañía excelente hace que todo esto sepa aún mejor (tanto como el bocadillo de lomo con queso que nos comimos después de bucear).
Os dejo con las fotos elegidas.

1 comment:
La foto de los eslavones es la que más me ha gustado. Sobretodo con la aleta de fondo desenfocada ;)
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