Tuesday, 11 August 2009

Advanced Diver Course I

Esta semana pasada conseguí sacarme el título de buceo avanzado, que te permite bucear a mayor profundidad, en cuevas, por la noche, en pecios (barcos hundidos) y ciertas nociones de orientación... todo destinado a mejorar como buceador. Pero una vez más, desde el sofá de mi casa (cocacola y pizza en mano), me doy cuenta de lo mucho que me redescubro en estas aventurillas mías.
Resumiré la semana, muy a mi pesar, por no resultar más pesado de la cuenta. Así que comentaré las sensaciones que más se han quedado grabadas en mi masa gris (la poca que tengo...).
Empezamos con la inmersión nocturna. La sensación de adentrarse en el mar de noche es impresionante. Es como caer en un agujero, pero sin caer. Como volar a ciegas, pero sin volar. Como ese momento antes de despertar en el que tienes lo ojos cerrados, y no ves nada, y te encuentras tan sumamente a gusto... Entonces los haces de luz de las diferentes antorchas, focos y linternas empiezan a escrutar las paredes rocosas, el fondo arenoso y las oquedades de la "Illa Negra", en busca de los tímidos moradores nocturnos de esa roca de unos 25 metros de altura, que asoma levemente sobre la superficie del mar y cae a plomo sobre el fondo.
La roca viva... literalmente. Cada centímetro, cada orificio y cada bóveda estaba lleno de esponjas, pólipos y algas, acompañadas de nudibranquios, crustáceos y algunos moluscos que se movían fugaces huyendo de la luz artificial. Es el caso del pobre pulpo rojo que salió a comer y se encontró con humanos curiosos, que lo persiguieron un rato. Tuve la suerte de llevar, al principio un foco poco (nada) cargado, pudiendo verle cazar algo de la superficie de la roca, ajeno a mi tenue linterna.
Lastima no poder enseñar fotos, pues no llevaba cámara, salvo en los últimos 10 minutos, cuando la pobre Joana, estresada por la cantidad de aparejos que le pendían de los brazos, optó por delegarme su cámara. Aunque no estuve muy acertado con los disparos.

Gran inmersiones, por lo relajadas que resultaron, fueron las que David y Vicki nos prepararon para orientación, flotabilidad y suelta de la boya DECO (cosas a tener en cuenta si se quiere bucear de forma segura). Sólo comentar que, después de un primer intento algo fallido de orientación, fuimos capaces de llevarnos de vuelta al punto exacto donde de donde partimos.

Finalmente comentar las grandes sensaciones del buceo profundo y los pecios. Impresionante ver el AZUL sumirse en lo hondo, pero también en la inmensidad horizontal, sin puntos de referencia que marquen su final. Te ves suspendido en el agua, con gran cantidad de vida a tu alrededor, algunos animales más curiosos y otros más precavidos, que hacen su vida y dejan que seas observador (casi voayer) de su alimentación, reproducción, descanso...
Y entonces llegas al fondo, donde la luz es de un azul muy intenso, y encuentras una enorme estructura que hasta ahora sólo habías visto en documentales (y en Titanic). Una mole de metal, yaciendo en el lecho marino, y parada en el tiempo, como una foto por la que puedes adentrarte y perderte. Es imposible no pensar en cómo era cuando todavía estaba a flote y la tripulación faenando en cubierta. Es como, y volviendo al ejemplo peliculero, cuando en Titanic pasa una transición entre el barco sumergido y el barco atracado en el puerto de Southampton.
Os dejo respirar y desconectar un poco con imágenes de estas inmersiones. Espero que las disfrutéis!



















2 comments:

Anonymous said...

"gravadas"? :)

Unknown said...

Sí, claro :P Estos errores son los que me gustan ;)