Friday, 24 October 2008

R470N - Día 5. Datos

Han pasado 4 días desde que el ratón suicida tomara la fatal decisión de saltar de la mesa y terminara así con su vida. Hoy empezaba a oler, así que lo he movido debajo de la mesa de los ordenadores. Parece que la habitación está suficientemente ventilada como para disipar el olor.
Después de hacer mis labores de enterrador y de desayunar (y poner la comida a los otros ratones) he contemplado las vistas desde la ventana. La verdad es que no se me había ocurrido mirar más allá de lo que tenía delante de mis narices. Supongo que el aburrimiento y la falta de estímulos (los otros no han variado en lo más mínimo su comportamiento después del Incidente, ni siquiera intentan encapar…) me hacen explorar nuevas alternativas, hasta ahora ocultas o desconocidas.
Las vistas de la ciudad desde aquí son apaciguadoras. Tal vez demasiado. Los edificios imponentes se erguían como enormes columnas sobre las calles vacías. Demasiado vacías. No hay coches en marcha y no se oye las bocinas que antes podía escuchar, sobretodo en lo que debía ser la hora punta, cuando todo el mundo se marchaba del laboratorio.
La imagen me ha inquietado mucho durante todo el día. No sé porqué no se ve nada de actividad humana hasta donde alcanza mi vista o por el miedo a estar solo a una escala aún mayor. La sensación de haberme quedado solo ha ido creciendo desde el primer día, pero hoy ha sido realmente evidente.
A medio día he vuelto a tocar los ordenadores. Esa ha sido la buena noticia del día, y ha hecho que mi hastío se disipara temporalmente. Mientras correteaba por encima de las teclas esperando algún cambio en la corriente de letras que no paraban de circular por el monitor oí un pitido y la pantalla se detuvo.
Al pararme y mirar he podido ver un texto que hablaba sobre ingeniería genética, virus y Alzheimer, aunque al principio no tenía muy claro qué significaba. Después de leerlo entero estuve rebuscando entre los apuntes que había sobre las mesas y los libros apilados aquí y allá, que parecen esperar a que vengan a ordenarlos…
El tema del ordenador me ha llevado gran parte del día. Por lo que me ha parecido entender el laboratorio en el que estoy se dedica a buscar una cura para una enfermedad mental degenerativa de los humanos con ayuda de recombinación genética y virus. El tema parece realmente interesante y parecía que habían hecho algún avance con los estudios en sujetos vivos.
Los resultados positivos hablaban de potenciación de la transmisión neuronal para evitar el déficit producido por la enfermedad. Parecía que los individuos en los que había funcionado respondían con un aumento importante de la actividad cerebral y que no había efecto rebote.
Los nombres de estos no constaba como tal. En vez de eso salían una serie de letras y números que marcaban a cada uno. R465N, R466N R467N, R468N y R469N.
Según concluía el informe, a falta de los resultados los últimos ejemplares, el estudio histológico de la corteza y de la médula del encéfalo mostraba un aumento considerable del número de neuronas y de conexiones. También decía que el peso de la masa cerebral había aumentado considerablemente.

Es ahora, repasando lo ocurrido, cuando soy consciente de lo que significa el estudio y de lo que hacen con nosotros aquí… Somos ejemplares para estudio. Experimentan con nosotros para luego abrirnos en canal y experimentar aún más, aunque haya tenido éxito el proyecto. No hay recompensa para el que ha sobrevivido con éxito a los experimentos cuando estaba vivo, salvo más experimentación y, finalmente, la muerte. No sin experimentar después de nuevo…
Pienso ahora en el ratón que salto al vacío y me doy cuenta que tal vez no fuera tan tonto… Tal vez comprendió antes que yo lo que le esperaba y no esperó a comprobar si los científicos volverían para abrirlo como un libro…

Antes de dormirme siento miedo, terror. A pesar de fascinarme la mente humana y lo que hace no entiendo que trate así a otras formas de vida… Mucho de lo que aprecio de ser humano parece tener una base de explotación y uso indiscriminado. Es una especie fascinante pero a la vez me dan lástima. No creo sea esa actitud de infinita potestad la seña de identidad de una especie en la cima de la escala evolutiva. Claro que a lo mejor no lo están…
Afortunadamente, la soledad que sentía hasta antes de empezar a escribir ente día y que me quitaba el sueño es ahora la que parece que me ayudará a conciliarlo y no pensar en qué hubiera sido de mi…

3 comments:

Unknown said...

Este ratón, seguro que a la vez que piensa todo eso, también recita las tablas de multiplicar, cuenta sus propios latidos y calcula la probabilidad de que se le pare el corazón en un minuto impar de cada hora par que pasa recorriendo los sinfines de ese laboratorio...

Anonymous said...

A ese ratón hay que estudiarlo a fondo... que miedo!! XD

Anonymous said...

Brillante... ya le estoy pillando cariño al pequeño roedor... tan ciertas algunas cosas que piensa y siente...